2014… Feliz año de lactancia

Quedan unas pocas horas para que finalice 2013 y es inevitable echar la vista atrás y hacer balance de lo pasado, de lo vivido, de lo aprendido.

2013 ha sido un gran año. Volví a ser mama en mayo. Martín llego a nuestras vidas y lo modifico todo. Cambio de nuevo el concepto de maternidad que había ido forjando en los 5 años que solo había sido mama de Lucas. Ahora soy mama de dos y me encuentro en la fase de reaprender, reencontrar, redescubrir…

2014 Feliz lactancia

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Semana de la Lactancia Materna 2013: “Apoyo a las madres que amamantan: Cercano, continuo y oportuno”

Esta semana se celebra en Europa la Semana de la Lactancia Materna, esta año 2013 con el lema “Apoyo a las madres que amamantan: Cercano, continuo y oportuno”. Un gran lema. Leitmotiv de entre otros, este humilde blog.

Hace más de un año que lance ecvlactando a surcar la nube que todo lo absorbe, el famoso mundo 2.0, el lugar donde todas las opiniones son recibidas, el espacio donde puedes encontrar, con más facilidad que en tu entorno más cercano, personas afines a tus creencias, formas de ver y entender la vida, así como nuevas perspectivas que enriquezcan tu desarrollo personal.

Encontré en este lugar la mejor forma para expresarme sin miedo,  explicando con palabras sencillas lo que a mi entorno le parecía en ocasiones incomprensible, inconcebible… “¡un niño tan mayor y todavía enganchado a la teta, por Dios¡”.

Hallé (“¡qué barbaridad¡”), muchas más mujeres que amamantan, habían amamantado o tenían intención de amamantar hasta que sus hijos así lo deseen, o lo que es lo mismo, hasta que se produzca su destete de forma voluntaria, viviendo de esta forma una experiencia de lactancia prolongada o lactancia a término… ¡Eureka, no estaba sola¡ ¡No era un bicho raro¡.

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Reflujo gastroesofágico (ERGE) y lactancia materna

Escribo en respuesta a una mami (Lili) que angustiada me ha comentado su caso personal tras leer el post “Lactancia y Estenosis Hipertrófica de Píloro” y me ha generado una enorme desazón al sentirme identificada en sus palabras. Ella también ha pasado por la experiencia de la operación en su pequeña, aunque los resultados a corto plazo en su caso no han sido tan exitosos como se esperaba. Para tratar de darle un poco de luz sobre el tema me animo a contar mi experiencia posterior a dicha intervención quirúrgica.

Lucas fue operado con 23 días y salvo un vómito en la sala de recuperación la primera fase de recuperación en el hospital fue normal. Ese vómito:

  1. No fue provocado porque mi leche le sentara mal: la leche materna no es más acida que la leche de fórmula, al contrario es mucho más digestiva, por ello no está desaconsejada en niños con problemas gástricos, al contrario, su ingesta favorece la recuperación ya que evita la deshidratación y la perdida de complementos esenciales para el desarrollo de los niños.
  2. No fue provocada porque la postura de lactancia no fuera la adecuada: una postura totalmente horizontal en las primeras tomas tras este tipo de intervenciones están desaconsejadas para evitar en gran medida ese reflujo de vómito, por ello es recomendable que el bebe este en posición de sentado, conseguir esa postura en un niño tan pequeño se consigue (o por lo menos yo lo logre así) sentada erguida con las piernas cruzadas y apoyando el “culete” del niño sobre la pierna más elevada (ni que decir tiene que cuando se cambia de pecho hay que cambiar de pierna, de tal forma que si estas ofreciendo el pecho derecho la pierna que debe estar flexionada y colocada en posición superior deberá ser la derecha y viceversa.

Ese vómito fue provocado porque tras haberle ofrecido los dos pechos la enfermera de turno se dispuso a pesarlo (en los protocolos que había que seguir tras la operación uno de ellos consistía en asegurarse que el niño ingiriese en cada toma un porcentaje de leche superior a la anterior hasta conseguir llegar a las cantidades “normales” que consideraban que debía tomar por su edad). En ese peso la báscula mostro que le faltaban 10 gramos por tomar (unos 10 ml de leche), y me quito al peque de los brazos para enchufarle un biberón con el que completar la ingesta…. Y ahí fue donde Lucas vomito. Aquel percance nos obligó a estar un día más ingresados.

Estoy convencida que aquel primer vómito fue provocado no porque la operación no hubiera sido un éxito, ni por ninguna de las causas razonadas con anterioridad y que tuve que escuchar como razón fundamental de la “recaída” del niño, sino por obligarle a tomar más de lo que él en ese momento precisaba, es decir, por saltarnos la máxima de la lactancia materna: Lactancia a demanda.

Los niños toman lo que necesitan, en la medida en que lo necesitan… tratar de forzarles a seguir protocolos teóricos lo único que consigue es desazonar profundamente a las madres por creer erróneamente que están haciendo algo mal, descontrolar a los pequeños que ven forzado a su organismo a hacer cosas que no necesita en ese momento (por ello hay niños que se duermen tras mamar de un solo pecho, porque en ese momento lo que necesitan en dormir y no comer más, o por lo que otros hacen pequeñas tomas cada hora durante una tarde entera alternando sueño y alimento, será que lo que necesita su organismo en ese momento son pequeñas dosis de energía y descanso…) y porque la teoría en el caso de los niños, las más de las veces, sobre todo en lo que a lactancia materna se refiere, se aleja un abismo de la realidad práctica.

Tras volver a casa y luchar por la relactación las medidas que mejor nos ayudaron a su recuperación fueron:

  1. Lactancia a demanda: aunque esto supusiese que estuviese enganchado a mi pecho prácticamente todo el tiempo durante unas semanas, en un continuo baile de succión y sueño. Pequeñas tomas que eran digeridas en definitiva más fácilmente por su organismo.
  2. Posterior descanso en vertical, ayudándonos para conseguirlo de una mochila (todavía no conocíamos los fulares, pero esa sería ahora mi opción y recomendación) o colocándolo en un cuco en la posición de semisentado.

Pasaron los meses y Lucas fue ganando peso con celeridad al principio (hasta volver a situarse en las medias normales de su edad y tamaño) y después con absoluta normalidad.

La sombra de los vómitos y la operación parecía haber quedado en el olvido hasta que cumplió 2 años. Ahí de nuevo comenzaron los problemas gástricos, siempre en la mismo momento del día, una vez ingerida la cena y tras acostarse comenzaba el “baile” de quejidos, lloros, desazón, irritabilidad y las mayoría de las noches vómitos.

Acudimos al pediatra y fuimos derivados al especialista de digestivo. Tras contarle nuestro caso diagnosticó que Lucas parecía presentar un cuadro de “Reflujo Gastroesofágico” (El reflujo, conocido también como reflujo gastroesofágico (RGE) es el término médico que significa literalmente el flujo inverso del contenido estomacal hacia el esófago.
Dicho de manera sencilla, los alimentos que su niño come, una vez mezclados con los ácidos estomacales, se devuelven desde el estómago hacia el esófago y pueden llegar hasta la boca en forma de “regurgitación” o “vómito.” La regurgitación es el retorno sin esfuerzo del contenido gástrico a la boca, mientras que el vómito es la expulsión forzada, y normalmente en mayor cantidad, del contenido gástrico.)
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El especialista concluyo que el “Reflujo Gastroesofáfico” era lo que padecía, pese a que este solía presentarse en niños menores de dos años, no mayores de esta edad, como era el caso de Lucas, aunque la operación de píloro podía ser la causa de un desarrollo más lento del aparato digestivo, y no por ello ser raro que él, aun superando la edad máxima de esa dolencia la estuviera padeciendo, y nos receto “Ranitidina” (Es uno de los receptores de la histamina, que inhibe la producción de ácido gástrico (ácido estomacal)) en forma de jarabe que debía tomar tres veces al día, justo después de cada comida copiosa: desayuno, comida y cena.

Como “anécdota” decir que en la primera consulta mientras el doctor hacia el informe pertinente Lucas estuvo todo el rato enganchado a su teti. Cuando el médico levanto la vista y lo vio pego un respingo e interrumpió nuestra conversación sobre el malestar que nos había llevado a la consulta para centrarse en un discurso antilactancia que me provoco un “terrible dolor de oídos y unas ganas horribles de vomitar” ¿sería yo la que necesitaría la consulta del especialista?…. Todavía no entiendo como un profesional puede decir semejantes barbaridades a una madre: “¿Sabes que lo que estás haciendo no está bien? ¿Sabes que le estas convirtiendo en un ser dependiente y probablemente generándole problemas psicológicos de por vida? ¿No entiendes que de ese pecho no saca nada y no le estas favoreciendo en su desarrollo físico sino todo lo contrario? ¿No te das cuenta que si está mamando porque la consulta le intimida, si le das la teta no le ayudas a afrontar situaciones de estrés por si solo?….” Educadamente le reconducí al tema que nos había llevado a la consulta, haciendo oídos sordos a sus comentarios y respondiéndole con una sonrisa, obviando pronunciarme y entrar en batalla, no estaba allí para eso… El doctor meneo la cabeza dándome por perdida y añadiendo entre dientes algo sobre “estas madres modernas, …. Ideas antinaturales….”.

Con la Ranitidina Lucas mejoro muchísimo, se acabaron los malestares nocturnos y los vómitos, incluso gano peso. Cuando el proceso de reflujo se encontraba en su punto máximo, justo antes de la cita con el especialista, había bajado de peso consecuencia de que:

  1. Los vómitos nocturnos eran copiosos, no había noche en que la cena, fuese cual fuese su composición, quedase en su cuerpo.
  2. Comenzó a no querer tomar nada para cenar, incluso a la hora de la merienda ya hacia huelga y nos retiraba el alimento que le ofrecíamos con su manita mientras nos decía “duele” y se tocaba la zona de la boca del estómago.

En ese tiempo de espera (la cita con el especialista tardo casi 2 meses en hacerse efectiva) lo único que quería y pedía era su teti. Aumentaron las tomas nocturnas, daba pequeños chupitos, dormía y despertaba al cabo de una hora para realizar la misma operación, era como tener de nuevo un bebe recién nacido. Ahora estoy convencida de que aquellas tomas nocturnas le proporcionaban la dosis de nutriente que necesitaba para continuar con su desarrollo, pese a que ya tenía más de dos años y según el comentario general “de mi pecho si es que fluía algo, seguramente sería agua”…

Lo que sucedió en aquellos meses me hizo sentirme más segura en mi posición de que la lactancia materna prolongada no era un perjuicio para mi hijo, sino todo lo contrario, una fuente de beneficios nutricionales, inmunológicos y afectivos interminable.

Sobre porque comenzó Lucas a sufrir el reflujo tan tarde, una vez pasada la barrera de los dos años, solo se me ocurre una razón que acompañe a las propias que nos dio el especialista de “tener un aparato digestivo en proceso de maduración un poco más lenta consecuencia de sus problemas de píloro” es la siguiente. Hasta los dos años entre la cena y la hora de acostarse pasaba un buen rato, nunca menos de una hora, en ella Lucas permanecía erguido, bien sentado, bien de pie, jugando o hablando con nosotros. Pero alrededor de los dos años sus siestas comenzaron a ser más breves y la hora de acostarse también se adelantó, muchos días mientras cenaba la boca se le abría y los ojitos se le cerraban… pasaba prácticamente de la mesa a la cama… Es decir, perdimos la consigna de estar en posición vertical tras la ingesta abundante de alimento, y esto en mi opinión favorecía la llegada del reflujo. Hago esta apreciación porque algún día probé a dormirle sentado, mientras estaba enganchado a la teta en la toma justo antes de dormir y permanecer en esa postura de semierguido una media hora, y justo en aquellas ocasiones los vómitos, la desazón, el dolor, los quejidos, …, no hacían acto de presencia.

Espero que mi experiencia ayude a solventar las dudas de Lili y ofrezca algo de luz en el tema de Reflujo Gastroesofágico y lactancia materna.

Lactancia materna by Lucas: “Aunque me este haciendo mayor la teta es lo mejor”.

Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

La lactancia materna prolongada en la obra de Kitagawa Utamaro.

En la mitología japonesa aparece la figura de una mujer, Yama Uba, también conocida como Yamamba, anciana hechicera que habita en los bosques. El origen de su leyenda parece tener relación con una época de hambruna en la que los ancianos eran enviados a los bosques al carecer de alimento para toda la población. Su nombre suele aparecer asociado a historias terroríficas de desapariciones en los bosques.

Pero Yama Uba también tiene su corazoncito, y existe una leyenda en la que ejerce como madre, biológica según unos relatos, adoptiva en otras, del héroe Kindaro.

Kindaro, también conocido con el sobrenombre de “niño de oro”, es un héroe de la mitología japonesa. Niño sumamente valiente, de fuerza increíble, fue criado por Yama Uba en las alturas del monte Ashigara. Gran amigo de los animales de la montaña, con los que en algunos relatos se afirma que es capaz de comunicarse. De adulto toma el nombre de Sakata no Kintoki.

Todas las leyendas coinciden en que fue un hombre de excelente salud, activo, infatigable.

Muchas son las ocasiones en que los autores japoneses han usado como inspiración la leyenda de Yama Uba y Kintaro, pero me quedo con las que realiza el pintor Kitagawa Utamaro.

Utamaro (1753 – 1806), desarrolla su obra principalmente sobre la figura femenina (retratos, grabados…): mostrando con sus dibujos aspectos cotidianos e íntimos de la vida de las mujeres del Japón de la época: tareas del hogar, arreglo personal, aficiones, sensualidad  y en muchas ocasiones expone con detalle aspectos de la crianza de los hijos (juegos, cuidados, …) destacando la reproducción de escenas de lactancia prolongada.

Muestra a mujeres amamantando con naturalidad a niños que ya no son bebes mientras desarrollan su vida con normalidad, en ocasiones en privado mientras se dedican al arreglo personal, otras en público mientras realizan tareas cotidianas.

Una de sus obras mas destacadas y sobre la que realiza sucesivas variaciones es la denominada “Yama Uba y Kintaro con una copa de vino” en la que curiosamente no aparece ninguna copa pero si podemos observar al héroe Kintaro lactando el pecho derecho, a la vez que juguetea con el pezón del pecho izquierdo (os suena la imagen J) mientras Yama Uba lo observa embelesada.

En el resto de las obras donde aparece reflejada la lactancia prolongada observamos esa misma escena repetida con distintos protagonistas, … siempre el niño jugueteando con el pezón que no tiene en la boca.

Las escenas muestran como vivían la maternidad en el Japón del siglo XVIII, momento en que la lactancia prolongada era algo normal y extendido, prueba de ello es que aparece en muchas de sus obras. Lactancia que se llevaba a cabo con normalidad y naturalidad tanto en público como en privado.

Tres siglos despúes de los cuadros de Utamaro,  los indicadores de lactancia indican que en el Imperio del Sol Naciente el biberón gana partida a la lactancia materna.

300 años mas tarde de la obra de Utamaro, la lactancia en Japón se práctica en privado, la mujer japonesa evitara en la medida de lo posible dar de mamar en público.

La obra de Utamaro, una prueba mas de que en lugar de avanzar… retrocedemos.

Kitagawa Utamaro, siglo XVIII, normalizando la lactancia prolongada por medio de la pintura.

Lactancia prolongada: Luz entre sombras.

El periodista venezolano Nestor Lluis LLabanero @llabanero habla sobre la lactancia prolongada en su artículo “Amamantar al hijo: ¿Hasta que edad?” publicado en Estampas el 28 de mayo de 2012 con desconocimiento y analfabetismo biológico basando sus opiniones en las del pediatra Roberto Fasciani.

Perlitas que expone:

1. La lactancia materna se prolonga de forma forzada por las madres. Recordarles que es imposible forzar a un niño a hacer una cosa que no quiere. La lactancia es un proceso natural en el que no hay presiones por ninguna de las partes. Su base es la lactancia “a demanda”, relación “comercial” donde la madre “oferta”, que no impone, y el niño “demanda”, que no exige.

2. La lactancia crea dependencia en los niños. Sobre este punto, con la experiencia de mi lactancia prolongada, exponer que mi hijo es independiente y extrovertido, abierto y curioso. No necesita estar pegado al pecho las 24 horas del día, los 7 días de la semana. La pide cuando la necesita, y en esa acción también muestra su independencia, puesto que es el quien regula sus necesidades de afecto y cercanía conmigo.

3. La lactancia tiene su fin indicado por la naturaleza con la salida de la dentición, periodo que denomina “de ablactación”. Si la aparición de la dentición supusiera el fin de la lactancia mi hijo debería estar destetado desde los 5 meses, momento en que le salió su primer diente… pero ahí incurriría en una contradicción con la exposición del doctor Fasciani, el cual afirma que el periodo básico de lactancia debe llegar hasta los 6 meses.

4. Se prolonga la lactancia cuando la madre carece de recursos económicos. Mi status económico no pertenece a la clase alta, tampoco a las mas bajas, pertenezco a la gran masa de la clase media. No creo que tener o no tener recursos sea una razón para prolongar la lactancia… le recuerdo que los hijos de las mujeres con escasos recursos económicos también tienen dientes… entonces ¿para ellos no existe su periodo “de ablactación2?. La lactancia no se rige por los designios del vil metal, un niño no necesita un euro, ni dos, ni mil… necesita a su madre, su calor, su olor, su cercanía.

5. No tiene sentido alargar la lactancia con niños de 3 o 4 años porque ya tienen su sistema digestivo desarrollado. Recordarles que la lactancia no es exclusivamente un alimento. Es fuente de defensas, fuente de cariño, fuente de vida.

6. La cantidad de leche materna succionada por un niño de 3 años no alcanza para cubrir las necesidades calóricas diarias. ¿Alguien cree que un niño de 3 o 4 años se alimenta en exclusiva de leche materna? Toman carne, pescado, huevos, pasta, arroz…. Y lo que les pongas en el plato… la lactancia es un postre de defensas, amor, complicidad, cercanía, ….

7. Los niños que continúan tomando pecho mas allá de los límites utilizan la lactancia como arma de manipulación contra sus madres. Si querer estar a mi lado, abrazarnos, reírnos, mirarnos, disfrutar de la mutua compañía es manipular… pues si… mi hijo me manipula, y espero que me siga manipulando mucho tiempo, incluso después de que llegue su destete… será signo inequívoco de que es capaz de expresar físicamente el cariño que siente por mi…

Moraleja / recomendación para el señor Nestor Lluis LLabanero, antes de rematar un artículo acuda a todas las fuentes.

Mis reflexiones sobre lactancia tienen premio

Me hallo gratamente sorprendida y muy abrumada. Soy una recién llegada a la nube y nada mas aterrizar recibo un premio de otra mama bloguera mucho mas veterana, con una gran historia y opiniones a tener muy en cuenta en temas de lactancia, crianza y cuidados de no uno que ya es díficil, sino de dos pequeñajos http://unamamaparados.blogspot.com.es/.

Me otorga el premio Dardos, que lleva implícito responder a varias preguntas… ahí van mis respuestas.

¿Por qué creaste tu blog?

Fundamentalmente para aportar un punto de normalidad a la lactancia prolongada. Entiendo que las mamas que optamos por esa vía sufrimos injustamente las críticas de una sociedad desinformada, que ha entrado en una regresión biológica que afecta negativamente a nuestra evolución como especie. Se demoniza lo que no se conoce, lo que transgrede los límites de lo “normal”. Por ello y para recordarnos lo que somos, de donde venimos y cuestionar a que punto nos dirigimos, considere que es importante que mamas que, como es mi caso, optamos por un tipo de crianza expliquemos en que consiste, en una palabra, normalicemos nuestro día a día… sin exhibirnos, sin escondernos… Y que mejor que la vía de la palabra de la experiencia para lograrlo… Por todo ello decidí hacerme visible y subirme a la nube.

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