Una maternidad diferente

A raíz del artículo de la revista Time que tanto ha dado que hablar y sobre el que tanto se ha escrito, y fundamentalmente a raíz del titular de la portada en cuestión “Are you mom enough?” ¿Eres lo suficiente madre? y partiendo de la base que todas somos lo suficientemente madres para nuestros hijos, ya que somos las madres que ellos necesitan, independientemente de nuestras opciones de crianza, me pare a pensar en la cantidad de maternidades diferentes que me rodeaban.

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Mis reflexiones sobre lactancia tienen premio

Me hallo gratamente sorprendida y muy abrumada. Soy una recién llegada a la nube y nada mas aterrizar recibo un premio de otra mama bloguera mucho mas veterana, con una gran historia y opiniones a tener muy en cuenta en temas de lactancia, crianza y cuidados de no uno que ya es díficil, sino de dos pequeñajos http://unamamaparados.blogspot.com.es/.

Me otorga el premio Dardos, que lleva implícito responder a varias preguntas… ahí van mis respuestas.

¿Por qué creaste tu blog?

Fundamentalmente para aportar un punto de normalidad a la lactancia prolongada. Entiendo que las mamas que optamos por esa vía sufrimos injustamente las críticas de una sociedad desinformada, que ha entrado en una regresión biológica que afecta negativamente a nuestra evolución como especie. Se demoniza lo que no se conoce, lo que transgrede los límites de lo “normal”. Por ello y para recordarnos lo que somos, de donde venimos y cuestionar a que punto nos dirigimos, considere que es importante que mamas que, como es mi caso, optamos por un tipo de crianza expliquemos en que consiste, en una palabra, normalicemos nuestro día a día… sin exhibirnos, sin escondernos… Y que mejor que la vía de la palabra de la experiencia para lograrlo… Por todo ello decidí hacerme visible y subirme a la nube.

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Conciliar, posponer, renunciar, equilibrar

Hoy 15 de mayo es el Día Internacional de las Familias. Desde primera hora las redes sociales bullen cual olla a presión con múltiples comentarios sobre el principal problema al que se enfrentan las familias: la conciliación. Un problema nada novedoso aunque altere las agendas y los nervios de las que lo vivimos a diario.

Conciliar la vida laboral y familiar es tarea de malabaristas, lo viene siendo desde que el mundo es mundo y no es un problema exclusivo de la especie humana, todos los seres vivos lo sufren en mayor o menor medida. En nuestro caso aparte de los actores protagonistas en la gran obra teatral de la conciliación: macho, hembra, crías aparecen unos actores secundarios: empresarios, facturas, sueldos, horarios interminables, convenios, leyes… que acaban engullendo a los actores principales llevándoles a su antojo hasta situaciones subrealistas como las que vivimos cada día.

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Comenzando…

Cuando hace cinco años descubrí que estaba embarazada mi última preocupación era si iba a dar pecho o biberón a mi bebe. Los primeros meses eran otras las dudas y los temores que me embargaban: ¿me estaba alimentando correctamente para que el feto se desarrollará de forma optima? ¿estaba descansando lo suficiente? ¿los malestares que sentía eran los normales? ¿se estaría formando correctamente el pequeño en mi interior? ¿soportaría el dolor en el parto? ¿sería una buena madre? ¿sabría cuidar a un bebe tan pequeño? ¿podría responder a sus necesidades con mis habilidades y conocimientos?….

Durante aquellos meses previos a la llegada de mi hijo leí mucho, leímos mucho, unas veces en solitario sobre temas que nos preocupaban de forma individual, otras juntos sobre temas que afectaban a nuestro devenir como pareja y como futuros papas (embarazo, parto, postparto, crianza, educación, sexo….). Leímos sobre muchos temas, pero el de su alimentación prácticamente estuvo ivernando hasta el último trimestre. Todavía recuerdo cuando un día mi compañero se acerco y me dijo: “¿Hasta que edad vas a darle pecho al niño? Acabo de leer que la OMS recomienda hacerlo hasta los dos años. Yo quiero que le des teta hasta esa edad o mas”. Mi cara debió ser un poema. Muchas imágenes inundaron mi cabeza (la hija recién nacida de mi mejor amiga enganchada al pecho de su madre, el hijo de 8 meses de una amiga de mis padres sentado en mi regazo tomando un biberón, primos de 2 y 3 años llenando sus manos con gusanitos y metiéndolos a presión en la boca y mordiéndolos con fruición….), y una sonrisa burlesca apareció en mis labios… “¡Mira que eres exagerado para todo¡ ¡Que va a hacer un niño de 3 años mamando¡ ¡Que cosas se te ocurren¡”. Sigue leyendo