Lactancia y embarazo

Lactancia y embarazo

Foto: Luisa Ferrant

Miércoles Mudo” es un carnaval de blogs o blog hop iniciado por Maybelline de Naturalmente Mamá y participar es muy fácil, solo debes publicar los miércoles una foto (s) sin escribir nada para explicarla (s) (de ahí viene lo mudo). Luego no olvides enlazar en el linky que está debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar. Para conocer como nació el Miércoles mudo y sus reglas, puedes hacer click aquí.

¿Qué hace tu hijo mientras mama?

Acabo de ver la convocatoria de Sina (Asociación de apoyo a la lactancia materna y crianza con apego en Valencia) en la que pide a las mamas lactantes que relaten que hacen sus bebes mientras maman, y me he sentado presurosa a escribir.

Si algo bueno tiene la lactancia prolongada es que son muchas las anécdotas que puedes acumular en el baúl de la memoria relativas a “las historias de la teta” que escribo y guardo con celo, para poder dárselas a Lucas cuando sea un hombre, junto con todas estas divagaciones del blog y otras tantas que no llegan a ver la luz en las que le relato la maravillosa experiencia que ha supuesto para mi su llegada a mi vida, …, su vida.

Al principio Lucas me miraba con sus grandes ojos negros mientras mamaba. Aquellos primeros días me preguntaba como podía tener los ojos tan abiertos y mirarme con tanta intensidad mientras se esforzaba por succionar las gotas de vida que emanaban de mi cuerpo fabricadas especialmente para él.

Después de someterse a la operación de estenosis de píloro además de mirarme con los dos grandes faros que siempre han sido sus ojos también me agarraba un dedo con su manita, aferrándose a mi para evitar de alguna forma que nos volvieran a separar como aquellos días interminables en la UCI del hospital, o reposaba sus deditos sobre el centro de mi pecho, una forma de sentirme mas cercana, supongo, de notar los latidos del corazón de su mami.

A partir de los 3 meses, mas o menos, sus ojos ya no eran solo para mi… comenzó a girarlos ante cualquier ruido que perturbaba su banquete, … fundamentalmente si el ruido era el del objetivo de la cámara fotográfica, entonces era capaz de posar y mamar al mismo tiempo sin despeinarse.

Poco a poco comenzó a mostrar mas interés por el mundo que nos rodeaba mientras compartíamos ese momento de conexión y alimento, y como a su mama le gustaba salir a pasear y hacer una vida lo mas normal posible, el momento de la lactancia cada vez nos sorprendía en un lugar diferente y sus ojos se deleitaban con el movimiento de las hojas en el bosque, el vuelo de las gaviotas en la playa, el transitar de las personas en los medios públicos de transporte, los gritos de jubilo de los niños en los parques… Todo le llamaba la atención, aunque el deseo de tener su “teti” en la boca era mayor que cualquier estímulo, así que desarrollo un sistema de estiramiento del pezón hasta límites insospechados, lo llevaba consigo hasta conseguir ver aquello que le había llamado la atención. Los gritos de grima de las personas que observaban este movimiento de estiramiento eran directamente proporcionales a su cara de control total de la situación y el pezón.

Paso el tiempo y comenzó a combinar en el momento de la lactancia el reposo y el juego, y mientras unas veces simplemente succionaba, muchas de ellas incluso con los ojos cerrados en momento de pleno relax; otras jugaba a dar palmadas chocando su mano con la mía… entonces comenzó a gustarle que le cantara canciones infantiles, unas veces susurradas, otras a voz en grito que el jaleaba botando su culete sobre mis rodillas.

Antes del año su juego favorito era jugar al escondite con la teta, sentado en mis rodillas me levantaba la camiseta y se deleitaba con la aparición de sus fieles compañeras, mama decía “cucu”, él se reía, repetía, “cucu” y rápido bajaba la camiseta para acto seguido volver a iniciar el juego. Muchas veces en medio de este se detenía a succionar unos minutos para reponer fuerzas e iniciar una vez mas la diversión.

Aquellos días también disfrutaba mucho bañándose con sus “tetis”, las regaba con los tarritos con los que jugaba solo en la bañera, las acariciaba, las apretaba, se moría de risa si le sorprendía un chorrete de leche y las besaba antes de iniciar la succión.

Siempre se ha reído muchísimo mientras mamaba, prueba evidente de que disfrutaba del momento con intensidad. Unas veces simplemente sonreía, otras se carcajeaba con el pezón en la boca, acariciándolo con la lengua, apretando el pecho para que un chorrete le llenara la boca como si estuviera en una fiesta empinando la bota de vino.

Desde muy pequeño ha “sintonizado la radio” en cada toma. Muchas seguro os sentís identificadas con este momento en el que nos convierten en la radio de su vida haciendo girar sin prisa pero sin pausa el pezón que no están succionando, para detenerse y presionar con la palma abierta su teta mágica como si por fin hubieran encontrado el dial deseado.

Alguna vez le pregunte por que tapaba con la manita un pecho mientras chupaba el otro y las respuestas fueron de lo mas variadas y maravillosas: “hace frío mami, no quiero que se enfríe”, “la estoy cuidando”, “la tapo para que no me la quiten”, …Esa última explicación comenzó a producirse cuando comenzaron las críticas mas explicitas ante nuestra prolongación de la lactancia. Los comentarios se producían fundamentalmente mientras el mamaba, y un niño de dos, tres años entiende perfectamente determinados comentarios… debía notar que me ponía tensa y su reacción era proteger la teta que no tenía en la boca, así, aunque estuviera cubierta con la ropa él con destreza colaba su manita por entre la tela y colocaba sus deditos sobre ella para protegerla de tanto comentario negativo.

Desde el año y medio solo toma un pecho, el derecho, del otro se desteto voluntariamente tras algunos problemas de los que hablaré en otra ocasión, desde entonces la teta derecha fue para el la teta de chocolate y la izquierda la de zumo. La derecha con la que se deleitaba succionando y la izquierda a la que mimaba, acariciaba y hablaba. Era también esa la que ofrecía a su papa cuando compartía con nosotros el momento de la lactancia, a sus muñecos para que compartieran con él su mejor momento del día, o el que en algún momento mostro y ofreció a alguno de sus amigos en el parque cuando veía como estos se quedaban con el rostro alucinado ante semejante visión maravillosa en la que la mama de su amigo tenia una teta mágica de la que salía leche y mucho amor.

Lucas también ha usado la teta como respuesta inequívoca ante aquellos que le instaban a que la soltara porque era “caca”… no puedo olvidar aquella tarde en la que mientras un familiar le decía que la soltara porque no sacaba nada, él se saco tranquilamente el pezón de la boca y con una sonrisa le dijo “si que sale, mira” al tiempo que apretaba el pecho provocando que saliera un chorrillo de leche que rego la mesa…. Aquellas caras de incredulidad y la posterior carcajada de mi hijo no tienen precio… supongo que quiso poner en practica aquello de “no hay mejor defensa que un buen ataque” (con proyectiles líquidos en este caso).

Como podéis leer mi hijo hace, ha hecho y hará el tiempo que él quiera muchas cosas mientras mama: amar, reír, cantar, disfrutar, soñar, compartir, … fundamentalmente… vivir.

Lactancia materna: Apoyo familiar clave del éxito.

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Dando de mamar a 10.000 metros del suelo.

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¡Feliz Miércoles!

“29 Junio Día Mundial del Sueño Feliz”

“Se trata de realizar una acción de choque el próximo 29 de junio en las redes sociales.
Queremos que el hashtag #desmontandoaEstivill se convierta en trend topic en Twitter y que blogs, páginas y perfiles de Facebook se llenen de mensajes a favor del Sueño Feliz.
Para ello, las acciones son las siguientes:
-Súmate al grupo de Facebook o al evento.
-Si eres bloguera o bloguero, anuncia ya este evento en tu blog. Especifica que el hashtag #desmontandoaEstivill solo hay que usarlo el día 29 en Twitter. Haz un post ahora anunciándolo y publica otro post el 29 contando tu experiencia de sueño feliz. 
-El día 29 (y nunca antes) comparte todos los artículos, citas, testimonios que quieras sobre sueño feliz acompañando a tu hijo, a través de tu perfil o tu página de Facebook, y a través de Twitter.
-El día 29 (y nunca antes) tuitea y retuitea todas las razones que tienes para acompañar a tu hijo a dormir, todos los argumentos científicos que encuentres, todas las ideas que quieras, bajo el hashtag #desmontandoaEstivill.”

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La lactancia materna en la pintura religiosa: La Virgen de la leche o Mlekopitatelnitsa.

El tema de la lactancia se repite una y otra vez a lo largo de la historia del arte. En todas las épocas y culturas aparecen representaciones de mujeres amamantando a sus hijos. Estos iconos son una forma de rendir culto por parte de todas ellas a la figura de la madre, la mujer, … diosa portadora y dadora de vida.

En la iconografía religiosa cristiana nos encontramos desde muy temprano la imagen de la Virgen de la Leche, de la Buena Leche, Virgen nutricia o nodriza, Virgen del Reposo o del Buen Reposo, Virgen de Belén o de la gruta de Belén; representación iconográfica de María, en la que se la muestra amamantando a su hijo Jesús.

Desde las primeras muestras de arte paleocristiano hasta nuestros días han sido muchas las ocasiones en que los artistas han escogido la imagen de la Virgen amamantando al Niño Jesús para honrar a la madre de la cristiandad. Podemos encontrar imágenes de piedra, mármol o madera adornando los altares de nuestras iglesias y catedrales, o lienzos venerados en pequeñas capillas o admirados en grandes salones nobles hace unos cuantos siglos, hoy en las salas de reputados museos de todo el mundo.

La primera representación de la Virgen amamantando a su hijo en el arte paleocristiano se remonta a las catacumbas de Priscila en el siglo II.

Posteriormente en el arte bizantino la imagen de la Madre de Dios amamantando a su vástago se convierte en un icono recurrente. Los artistas bizantinos muestran Vírgenes con un llamativo carácter humano y maternal (recordemos que el arte bizantino se caracteriza por su hieratismo –rasgos rígidos y solemnes-), amamantando al Niño mientras lo acarician y lo miran con complicidad y afecto.

Dentro del arte bizantino las diferentes representaciones de la Virgen se pueden agrupar en tres categorías atendiendo a sus características iconográficas básicas:

  1. La Panagia Galaktotrophousa (Virgen de la leche): Es la Virgen que aparece representada amamantando al Niño. Los rusos la denominan Mlekopitatelnitsa. 
  2. La Panagia Eleousa (Virgen de las caricias): Es la Virgen que aparece acariciando al Jesús niño. 
  3. La Panagia Strastnaia (Virgen de los dolores): Es la Virgen que aparece triste y alicaída previendo la Pasión de su hijo, simbolizada por ángeles que portan la cruz y la lanza. 

La iconografía de la Virgen de la leche, también conocida como Mlekopitatelnitsa en Rusia, es una representación típica de la religión ortodoxa, aparece retratada en numerosos lienzos, murales a través de los siglos…

Si observamos esas obras con detenimiento veremos que muchas de ellas comparten un patrón iconográfico que repiten los diferentes artistas:

  1. La Virgen cubre su cabeza con un manto; en ocasiones aparece tocada con una corona; por encima de ambos elementos surge con mayor o menor intensidad el halo de santidad o nimbus. En unas ocasiones, las menos, es ella la que ofrece el pecho a su hijo y se lo acerca a la boca; en otras es el Niño con sus manitas quien sujeta el seno materno mientras lacta (representaciones mas antiguas). 
  2. El Niño se representa vestido; en ocasiones recostado, en otras sentado sobre las rodillas de su madre (la mayor parte de las imágenes de este tipo muestran a María sentada, respondiendo a la iconografía de la Virgen de la humildad); el Niño sujeta con sus manitas el pecho (el derecho en la mayoría de los iconos), cubriéndolo con ellas en su mayor parte, siendo este prácticamente inapreciable, quedando el resto del cuerpo de la Madre cubierto con la túnica. En la mayoría de las imágenes se muestra a un Niño con cara de adulto. Unas veces aparece ensimismado mirando el seno materno (apreciándose en estas imágenes el pezón), otras succionando y en alguna mira directamente al espectador. 
  3. Los colores mas usados para la túnica y el manto de la virgen son el rojo (símbolo de la vida) y el azul (símbolo de pureza y modestia). 
  4. Madre e Hijo aparecen flanqueados por coro de ángeles celestiales o rodeados por representaciones de los padres de la Iglesia.

Imágenes todas ellas de gran belleza y ternura por el momento de intensa comunión que representan. La lactancia materna aparece en ellas reverenciada, idolatrada, respetada, normalizada.

La representación de la Virgen de la leche, Mlekopitatelnitsa, en la pintura religiosa, un paso más en la normalización y difusión de la lactancia materna.

Cualquier lugar es bueno para dar de mamar – Miércoles Mudo

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Lactancia y Estenosis Hipertrófica de Píloro (EHP)

Lucas nació el 12 de diciembre,  el 28 (día de los Santos Inocentes…¡menuda inocentada¡), cuando tenía 16 días algo comenzó a ir mal. Primero fueron pequeños vómitos tras las tomas. Las primeras voces que se pronunciaron, las familiares, anunciaron reflujo gastroesofágico… aunque hubo alguna que indicó que lo que le ocurría era que “le daba demasiada teta”… yo había puesto en práctica la lactancia a demanda y esta no era bien entendida en un entorno que solo conocía el biberón y la alimentación cada tres horas.

Poco a poco los vómitos se intensificaron. Se producían a partir de la media hora posterior a la toma y cada vez eran mas abundantes, “llamativos” (tenían la apariencia de leche cuajada)  y “explosivos” (llego a vomitar con el pecho dentro de la boca mientras lactaba).

Tuvimos que acudir tres veces a urgencias pediátricas hasta que el 1 de enero (buena forma de comenzar el año), con 20 días, le diagnosticaron Estenosis Hipertrófica de Píloro (EHP). Durante esas visitas previas al diagnostico escuchamos evaluaciones que iban desde una bronquitis leve a “paranoias de madre primeriza puesto que todos los bebes vomitan” (sobre esta última frase emitida por un pediatra de guardia no haré comentarios… en el momento que la pronunció su criterio dejo de tener validez para mi). Sigue leyendo

¿Como aumentar la producción de leche materna?: Plantas galactogogas o galactógenas.

Desde el momento en que descubrimos que estamos embarazadas tratamos de evitar en la medida de lo posible la utilización de fármacos que pudieran alterar nuestro estado o afectar al niño que estamos gestando. Cuando el pequeño nace y si optamos por la lactancia materna cuidamos aún más si cabe la ingesta de medicamentos para evitar que cualquier componente nocivo pase al niño desde nuestra leche.

Por todo ello elegimos en muchos casos remediar nuestras dolencias recurriendo a la fitoterapia o herbolaria, practica tan antigua como el hombre. O lo que es lo mismo, usamos plantas medicinales con fines terapéuticos.

Una de las mayores preocupaciones de las mamas que optan por la lactancia materna es si producen suficiente leche para compensar las necesidades de alimentación de sus hijos. ¿Como aumentar la producción de leche materna?. Todas nos hemos preguntado en uno u otro momento si de nuestros pechos emanara suficiente leche. Nuestra preocupación aumenta conforme lo hacen los comentarios sobre el poco peso ganado por el niño, la frecuencia con la que demanda tomas (con una recurrencia “excesiva”, incumpliendo la “norma” de las tres horas… ¡ni que las necesidades nutricionales y de afecto de un lactante fueran relojes suizos de precisión¡…), la poca leche que extraemos cuando recurrimos a los sacaleches para cubrir emergencias, el pequeño tamaño de nuestros senos en comparación con el tamaño de nuestro hijo… Sigue leyendo

Lactancia y menstruación

La regla, el periodo, la menstruación, el mes, o como decían nuestras abuelas “la demostración”, esa amiga inoportuna que nos visita mes si, mes también para hacernos la vida mas complicada con sus molestos dolores de ovarios, de espalda, jaquecas, cambios de humor, irritabilidad, inflamación de los pechos, hipersensiblidad en la piel y el corazón….y a la que no echamos nada de menos durante los 9 meses de embarazo y los posteriores de amenorrea (ausencia de regla) tras el parto.

La lactancia materna exclusiva ayuda a que su visita se difumine en el tiempo, pero como no hay dos mujeres iguales, tampoco hay una fecha estandarizada en la que nuestra compañera “mujer de rojo” nos vuelva a visitar tras haber sido mamas. Hay mujeres que cuentan que apenas acabada la cuarentena ya reapareció en sus vidas, otras que fue tras la introducción de la alimentación complementaria de sus pequeños, algunas que tardo mas de un año en aparecer…

En mi caso, lactando en exclusiva durante los seis primeros meses e introduciendo la alimentación complementaria a partir de esa fecha, aunque manteniendo la lactancia a demanda, volvió a visitarme a los 13 meses de haber dado a luz. Parece ser que la vuelta a la “normalidad hormonal” tiene mucho que ver con el tiempo que transcurre entre toma y toma. Si estas comienzan a espaciarse en el tiempo (mas de 3 horas) y a reducirse el número de tomas diarias/nocturnas (6 o menos) es cuando retorna la ovulación y posterior sangrado.

Aunque con posterioridad he vivido una experiencia que mis amigas que no tienen hijos han calificado como “maravilla hormonal”. Cada año desde entonces, al llegar el verano, la regla me abandona, se va de vacaciones como el resto de trabajadores, y retorna a mi vida puntualmente en septiembre dejándome el verano libre de molestias. No se si tiene que ver el cambio de temperatura, el cambio de residencia durante esos meses (explicaciones varias que me han dado durante este tiempo) o mas bien que mi hijo demanda mas teta durante el día consecuencia del calor y eso provoca un reajuste hormonal que afecta a la ovulación.

Desde hace muchos meses me insisten en que debo darle un hermanito a Lucas, y muchas también son desde entonces las voces que le echan la culpa de su ausencia a mi “cabezoneria” en mantener la lactancia. Consideran erroneamente que por haber lactancia no hay regla, y consecuentemente no hay ovulación ni embarazo. Siento decirles que no se debe a ello, la lactancia no es un método anticonceptivo, pese a que en otras épocas el periodo de lactancia marcaba la distancia entre un embarazo y el siguiente, ya que en esos momentos de la historia aparte de consecuencia de la lactancia la amenorrea de esas mujeres y su consiguiente ausencia de ovulación también se debía a las carencias alimenticias.

¿Y a vosotras, cuanto tardo en volver a lucir el “semáforo rojo” en vuestra vida tras el parto?