Igualdad para las mujeres: progreso para tod@s

Hoy se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. 8 de marzo, una fecha grabada a fuego en el calendario de la historia… una historia que hasta hace poco escribían los hombres y en la que la mujer apenas tenía relevancia.

Celebración grabada a fuego porque ,según leo, un incendio en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist producido el 25 de marzo de 1911 en Nueva York en el que murieron 146 de sus trabajadoras “sirvió de aldabonazo para la causa de las mujeres trabajadoras y del internacionalismo obrero en general en todo el mundo”.

Busco el origen de la celebración y me encuentro con múltiples versiones sobre su origen (es lo que tiene el mundo 2.0, la información surge y se reproduce con la velocidad del “corta, copia y pega” y la historia se modifica siguiendo el guión del juego infantil “el teléfono estropeado”).

Acudo entonces a las fuentes “antiguas”, las enciclopedias, los libros, esos libros que reposan en las estanterías recogiendo polvo y a los que pocos acuden porque el “nuevo” saber se escribe con letras digitales aparcando en el olvido el saber “antiguo” escrito en letra impresa.

Contrasto las informaciones recabadas, desecho unas, admito otras…

¿Cuándo nace el Día Internacional de la Mujer Trabajadora?: Fue durante la celebración del II Conferencia de la Internacional Socialista de Mujeres celebrado en 1910 en Copenhague (Dinamarca) cuando las delegadas allí presentes con la socialista alemana Clara Zetkin a la cabeza adoptaron “una resolución por la cual se señalaba un día al año como Día Internacional de la Mujer, y este sería un día para hacer campaña por el derecho de la mujer al voto y por la emancipación política de la mujer”. En 1911 se celebra por primera vez.

clara zetkin

¿Por qué se celebra el 8 de marzo?: El 23 de febrero (según el calendario ortodoxo juliano) de 1917 (8 de marzo en el calendario gregoriano occidental), en plena guerra, las mujeres rusas llevan a cabo una manifestación con motivo del “Día Internacional de la Mujer Trabajadora” bajo el lema “Paz, pan y libertad”, movilización que supuso el pistoletazo de salida de la revolución rusa. Desde entonces esta fecha es la elegida para la celebración en los países de la orbe comunista.

¿Desde cuándo se celebra internacionalmente el Día de la Mujer Trabajadora?: Desde 1975 “Año Internacional de la Mujer”. En esta fecha la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, perteneciente al Consejo Económico y social de las Naciones Unidas, plantea elaborar una guía de acción encaminada a terminar con la discriminación de la mujer y favorecer su avance social. Sus objetivos son: igualdad, desarrollo y paz.

En medio de la búsqueda descubro que el 5 de marzo de 1908 se celebra en Nueva York una “polémica” huelga. Un grupo de mujeres reclamaban la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral a 10 horas y un tiempo para poder dar de mamar a sus hijos.

Tiempo para poder amamantar a sus hijos… La historia avanza. La industrialización avanza. La incorporación de la mujer al mercado laboral es un hecho… ¿En igualdad de condiciones?… ¿A cambio de que?… ¿Cuántas concesiones hemos hecho en el camino?… ¿Estamos ganando o perdiendo?… ¿Conciliamos, posponemos, renunciamos o equilibramos?

Tenemos “permisos de lactancia”. No es suficiente.

Pedimos “Ampliación de Baja maternal a seis meses”. ¿Es suficiente?

En 2014 el lema del Día de la Mujer Trabajadora es “Igualdad para las mujeres: progreso para tod@s”. Voy a ser políticamente incorrecta y especificar que hay un punto en el que no somos iguales a los hombres. Y no es malo no serlo, aunque lo parezca, aunque la corriente de opinión diga que no hay nada en lo que no podemos igualarnos a ellos… Porque ese punto es el que paradojicamente ellos envidian… La crianza en estado puro (y aquí vuelvo a ser políticamente incorrecta, porque cuando hablo de crianza en los primeros años me es indiferente si la madre ha optado por la lactancia materna exclusiva, la lactancia mixta o la lactancia artificial, … me refiero a la dedicación, el cuidado, el calor, el mimo que solo puede proporcionar una madre). Esas semanas, meses… años en los que nuestra dedicación es una inversión de futuro. Dedicación en la que se sustenta verdaderamente “el progreso de tod@s”. La forma en que criemos hoy se reflejará en las mujeres y hombres que nos guiarán mañana.

No es país para tetas

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Hace unos días descubrí por casualidad un corto titulado “No es país para tetas” de Carlos Fernández Castro y Borja del Real Rosa, que me llamo especialmente la atención. La sinopsis del corto dice “Carlos y Mar son una pareja con la mente muy abierta… O eso es lo que nos quieren hacer creer…” todo cambia cuando ven a una mujer dando de mamar en la cafetería donde ellos se encuentran.

Es uno de los cortos que participa en la XII edición del Jamesonnotodofilmfest un festival de cine que pretende “apoyar y servir de escaparate a los jóvenes creadores audiovisuales a través de un nuevo medio, internet; y que además rompe con las barreras de producción y distribución”.

El título del corto no deja indiferente a nadie, crea expectativas (de diferente índole, dependiendo de lo que se espera ver…):

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Santa Águeda: Protectora de los problemas en la lactancia.

Hoy 5 de febrero se celebra en la orbe cristiana la festividad de Santa Águeda de Catania (también llamada Santa Agata o Santa Gadea en las versiones mas arcaicas del nombre). Considerada protectora de las mujeres, patrona de las enfermeras y a cuyo amparo suelen recurrir las mujeres creyentes ante los males de los pechos (el cáncer de mama tan cruelmente extendido en nuestros días), los partos difíciles y los problemas con la lactancia.

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Santa Martina: Patrona de las madres en etapa de lactancia

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Hoy 30 de enero se celebra el día de Santa Martina, patrona de las madres en etapa de lactancia…Así que mamas lactantes ¡hoy estamos de fiesta¡.

Martina era una joven romana, que abiertamente profeso su fe cristiana y repartió todas sus posesiones entre los mas necesitados  y pago por ello en un momento (hacia el año 228) en el que la nueva religión cristiana luchaba por abrirse un hueco entre las múltiples creencias paganas de la época.

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El sacaleches: ¿aliado o enemigo de la lactancia?

Aunque lo ideal para tener una lactancia feliz y exitosa es que sea el bebe quien extraiga él mismo la leche mediante la succión, hay ocasiones en las que el sacaleches te ayudará a mantener la lactancia”.

Así os explicaba en el último post “Los 10 productos básicos para mantener la lactancia materna con éxito”, cuál era la posición que el sacaleches había jugado en mi caso. Un producto que me había ayudado a MANTENER la lactancia materna de forma exitosa con Lucas.

Escribo MANTENER con mayúsculas para explicar algo que creo, por los comentarios que he leído en las redes sociales al respecto, que tal vez no queda claro en su exposición. MANTENER es conservar, preservar, proseguir. Nunca ESTABLECER. Porque si alguien entiende que para establecer o instaurar la lactancia materna puede hacerlo en exclusiva con un sacaleches y mantenerla de forma prolongada únicamente con la utilización de una máquina, está errando en sus apreciaciones sobre lo que es y en que consiste la lactancia materna.

Para que entendáis a que me refiero con lo de “producto que me ayudo a mantener mi lactancia” cuando hablo del sacaleches nada mejor que contaros mi experiencia personal.

La primera vez que alguien me sugirió que lo usara fue a los 5 días de dar a luz en la primera consulta con mi matrona. El día antes se produjo la subida de la leche. De repente me encontré con unos pechos como los de Pamela Anderson, duros como piedras, con las venas muy marcadas y mucha sensación de calor y dolor ante la presión en ellos. Lucas mamaba bien, no tenía problema de succión, mamaba regularmente (“demasiado a menudo” como comenzaban a decir a mi alrededor), se había enganchado perfectamente, no tenía grietas, … pero le faltaba fuerza y su estómago todavía no era capaz de albergar la cantidad de leche que mi cuerpo producía.

En esa primera revisión con la matrona le mostré preocupada como en una zona concreta del pecho derecho, pequeñas gotas de leche salían por la piel y por la parte exterior de la areola. Me dijo que se debía a conductos obstruidos, que no me preocupara, la leche buscaba salida y mientras la encontrara no había problema. Ahora bien, insistió mucho en que lo principal era ablandar los pechos y proceder a la extracción de la leche que Lucas no era capaz de tomar, para evitar una mastitis. Me aconsejo poner calor seco en el pecho, o duchas de agua caliente, tras lo cual debía masajear el pecho con movimientos circulares para activar la salida de la leche. Me hablo de que lo ideal era que fuese el bebe el que sacará la leche, pero que si veía que tras la toma el pecho quedaba duro debía recurrir a la extracción artificial, bien usando las manos, o bien utilizando un sacaleches.

Una vez en casa probé primero con el calor seco y la succión del bebe. El pecho seguía estando duro. Pasamos a la estimulación manual, pero no logre extraer más que unas gotas. A lo largo de todo el día continué poniendo calor seco y colocando a Lucas al pecho cada vez que estaba despierto, aunque no hubiera pedido teta, … intentando lograr el vaciado de los pechos.

A los dos días ya estaba desesperada: calor seco, masajes, duchas de agua caliente, masajes, intentos de extracción manual, succión del bebe… En ese momento me vino a visitar una amiga que había tenido una niña un año antes, también le había dado el pecho y me traía un sacaleches manual que le habían regalado y que no había llegado a utilizar en todo su primer año de lactancia (como ya explicaba más arriba, no todas acabamos necesitando de la ayuda del sacaleches). Lo probé. Sinceramente me hacía bastante daño. Logre sacar como medio vaso entre los dos pechos (aproximadamente unos 60 ml) después de mucho esfuerzo (los sacaleches manuales funcionan por medio de una palanca que debes accionar para producir la sensación de vació en el cuenco en el que se coloca el pecho y que imita la succión del bebe).

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En aquel momento pensé que si eso tenía que ser así todos los días en cuanto mi marido tuviera que volver a trabajar la lactancia no iba a durar mucho más, ya que le necesitaba a él para hacer fuerza con la palanca…, supongo que era la falta de práctica y el estado general de atolondramiento en el que te encuentras apenas unos días después de dar a luz. No sé si fue gracias a esa extracción o a que Lucas ya tomaba más cantidad, o que mi cuerpo regulo la cantidad de leche que debía producir…, pero a los 9 días la lactancia ya había tomado otro ritmo, seguía teniendo los pechos duros pero ya no me brotaba leche por la piel y tampoco por la areola. Así pues mi primera crisis con la lactancia se había resuelto. Supongo que gracias a todos los factores: los consejos de calor seco y posteriores masajes de la matrona, colocar más a menudo al bebe y también a la ayuda del sacaleches en el día más crítico.

Mi segundo encuentro con el sacaleches no tardó mucho en producirse. Cuando Lucas tenía 20 días le diagnosticaron “Estenosis Hipertrófica de Píloro”. Fueron 4 días sin poder alimentarle… y aun así la lactancia se mantuvo… en este caso GRACIAS al sacaleches. Primero gracias al sacaleches tipo pera que me facilitaron en el hospital donde se produjo el ingreso, y más tarde gracias al sacaleches eléctrico situado en la sala de extracción del hospital donde le operaron. Ya escribí sobre aquella experiencia en el artículo “Lactancia y Estenosis Hipertrófica de Píloro”.

De todo lo que viví y que tiene relación con el tema del sacaleches que ahora nos ocupa tan solo decir que si no hubiera sido por su utilización la lactancia de Lucas se habría acabado en la sala de urgencias. Cuatro días sin poner un niño al pecho cuando este tenía menos de un mes y su posterior relactación sin la ayuda del sacaleches hubiera abocado mi lactancia al fracaso.

Sobre los dos tipos de sacaleches que use en aquel momento: el eléctrico del hospital (“la ordeñadora mecánica” como lo llamaba mi compañero) y el manual de pera (“el artilugio del demonio” como lo han definido algunas de las mamas con las que compartí la experiencia de su uso) decir que si hubiera tenido que prolongar su uso en el tiempo no me hubiera quedado con ninguno de los dos, pero que si tuviera que analizarlos fríamente diría lo siguiente.

Sobre el sacaleches eléctrico del hospital: Debería haber alguien del personal sanitario para explicar su uso… Acabe descubriendo los secretos de su funcionamiento gracias a las otras mamas que compartían la sala conmigo y que me fueron instruyendo sobre el manejo de las diversas velocidades y algún que otro truco para que la leche fluyera cuando era imposible tener calor seco para estimular la extracción…, una de ellas, ya veterana (llevaba varios meses con su niño ingresado porque había nacido prematuro y traía todos los días puntualmente su neverita con la leche extraída durante el día para que se la dieran a su pequeño y de esta forma su lactancia no acabara antes de empezar y su hijo pudiera disfrutar de los beneficios impagables de la leche materna para su recuperación y desarrollo) me aconsejo pensar en el peque justo cuando colocara mis pechos en el extractor, decía que una foto también ayudaba, o que estuviera con él en la sala (si me dejaban) para después colocarme el sacaleches… de esta forma mi cuerpo reaccionaria más rápidamente y la leche fluiría con más facilidad…. Pese a todo el balance de aquellos días enganchada a aquella máquina solo puedo resumirla de la siguiente forma: dolor, irritación, sequedad de los pezones… aunque pude continuar la lactancia… por lo que el balance no es negativo… digamos pues que se quedó en un empate técnico.

Sobre el sacaleches de pera: Pese a que parece el menos práctico de todos los que hay en el mercado, en mi caso fue el que mejor resultados me dio. Su uso era fácil, nada incómodo y aunque acabe con cierto dolor en el antebrazo consecuencia de la fuerza que había que realizar para producir el vacío que facilita la extracción, al contrario del manual de palanca, podía utilizarlo yo sola sin necesidad de ayuda… En contrapartida decir que sacaba mucha menos cantidad que con el eléctrico del hospital… pero como solo tenía que usarlo por las noches (durante el día podía usar el del hospital) la producción de leche no se vio, en general, muy mermada.

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La tercera vez que tuve que usar el sacaleches durante la lactancia de Lucas fue aproximadamente a los 3 meses. Me salió en el pecho izquierdo un “punto blanco o perla blanca de leche”. Tarde en saber que era lo que me producía tanto escozor y molestia, que era lo que hacía que mi pecho estuviese duro en una zona concreta y que el solo contacto con la boca del niño me produjera aquel dolor horrible tipo calambre…, pasadas unas horas la perla se hizo visible y entonces el fin del calvario estuvo más cerca. Después de esterilizar una aguja y picar la perla, aplicar calor seco (¡bendito calor seco¡) y estimular el pecho con movimientos circulares, poner al niño al pecho para que succionara, de nuevo el sacaleches (esta vez de nuevo el tipo pera) me ayudo a extraer la leche que el peque no fue capaz, para proceder a un vaciado completo del pecho y evitar de esta forma que la perla de leche derivase en una mastitis o una obstrucción con mayor complicación.

La última vez que use el sacaleches durante la lactancia de Lucas fue al año y medio… “¡pero si a estas alturas ya no tienes leche¡” me dijo la enfermera del hospital donde de nuevo tuvo que estar ingresado (esta vez consecuencia de una fuerte gastroenteritis que le deshidrato). Solo fueron dos días los que estuvo ingresado, pero las primeras 12 horas debía hacer ayuno total, tan solo debía estar alimentado a suero… y el pecho me dolía… yo solo quería liberarlos de la tensión producida por la leche…, a esas alturas ya sabía que la lactancia no se iba a malograr por estar unas horas sin ponerle al pecho (pese a que el pobre no hacia más que buscar su “teti” tras la camiseta de mama)… pero sabía que si no sacaba la leche podía provocar una mastitis… y ya había tenido varias y eran dolorosísimas…, así que procedí a pedirle un sacaleches a la enfermera de turno… y bueno… fue un poco cínica y desagradable… pero ante mi “cabezonería” acabo proporcionándome uno y yo pude aliviarme… de regalo a tan “solicita” profesional le deje el vaso con la leche extraída en la mesita…

Hasta aquí mi experiencia con el sacaleches durante la lactancia de Lucas… dejaremos para otro día la experiencia con el sacaleches durante la lactancia de Martín…

¿Y para vosotras? ¿El sacaleches fue vuestro aliado o vuestro enemigo para el mantenimiento de la lactancia materna?

Los 10 productos básicos para mantener la lactancia materna con éxito

Cada cambio de estación proliferan como champiñones los artículos relativos a los “básicos de temporada”. Belleza, fondo de armario, prendas fetiche… que no deben faltar en nuestros hogares. El número clave siempre es el 10 (supongo que por el hecho de que toda mujer 10 debe tener esos 10 básicos ¿?…).

Me siento a escribir pensando en el tema de los básicos y me pregunto ¿Cuáles son los 10 productos básicos de la lactancia materna?. Busco y no encuentro información, o por lo menos no información completa…

Dando de mamar en el campo

Así que mira, gracias a los “básicos de temporada” ya tengo tema para el post de la semana. Los 10 productos básicos que hacen que mi lactancia materna se mantenga felizmente y con éxito son los siguientes:

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